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Mamás Máxima

Porque mamá es única, ¡feliz día mamá!

El valor que tiene una madre en la vida de los hijos es único. Las madres están dispuestas a darlo absolutamente todo por sus hijos y el amor que le dan es inmenso, tanto que se merecen un día en especial dedicado exclusivamente a ellas. 

Lo primero que aprendemos de las mamás es cómo vivir el amor más sincero que existe. Ellas nos dan su cariño todos los días, no solo a través de afecto físico como un abrazo o un mimo, sino también con distintos gestos de solidaridad y compromiso hacia sus hijos. Ellas, a través de su ejemplo, nos demuestran cómo es el amor verdadero y así nos lo hacen sentir: nos llenan el alma, nos nutren el corazón. Sí, definitivamente podemos afirmar que las madres nos enseñan qué es el amor verdadero, un amor infinito y eterno. 

A pesar de que todas las madres sean distintas, tienen más características en común de lo que ns podemos imaginar. Empecemos por las más evidentes: su capacidad de ser generosas. Las mamás son las que mejor entienden que están ocupando un rol muy importante en la vida y que es un trabajo del cual no se toma ningún tipo de descanso. Los siete días de la semana, las veinticuatro horas del día están a pura disposición de sus hijos. Incluso, ellas son totalmente conscientes de que primero están las necesidades de los hijos; y en segundo lugar, las de ellas. De esta manera, ellas practican diariamente la capacidad de poder pensar por dos. Esta exigencia no la sienten como un peso en su vida; al contrario: cualquier madre se siente totalmente afortunada por tener que cuidar de sus hijos, ya que los siente como el tesoro más valioso del mundo. Los hijos le llenan su corazón dispuesto a amar infinitamente.

«Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo.., en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado»

-Madre Teresa de Calcuta-